En la noche a tu lado
las palabras son claves, son llaves.
el deseo de morir es rey
que tu cuerpo sea siempre
un amado espacio de revelaciones Alejandra Pizarnik
Hoy sentí algo roto,
algo ya terminado,
algo solo producto de mi imaginación.
Sí,
algo solitario.
Pensé que debería decir:
Adiós.
Lupe Bohorques. En Tres cerillas
CASTILLOS DE ARENA
¿Por qué no me dijiste que estabas construyendo
ese castillo de arena?
Hubiera sido tan hermoso
poder entrar por su pequeña puerta,
recorrer sus salados corredores,
esperarte en los cuadros de conchas,
hablándote desde el balcón
con la boca llena de espuma blanca y transparente
como mis palabras,
esas palabras livianas que te digo,
que no tienen más que el peso
del aire entre mis dientes.
Es tan hermoso contemplar el mar.
Hubiera sido tan hermoso el mar
desde nuestro castillo de arena,
relamiendo el tiempo
con la ternura
honda y profunda del agua,
divagando sobre las historias que nos contaban
cuando, niños, éramos un solo poro
abierto a la naturaleza.
Ahora el agua se ha llevado tu castillo de arena
en la marea alta.
Se ha llevado las torres,
los fosos,
la puertecita por donde hubiéramos pasado
en la marea baja,
cuando la realidad está lejos
y hay castillos de arena
sobre la playa...
GIOCONDA BELLI
La amistad es un alma en dos cuerpos. Aristoteles
Cinco minutos bastan
para soñar toda una vida,
así de relativo es el tiempo. Mario Benedetti
La belleza y la fealdad son un espejismo
porque los demás terminan viendo nuestro interior. Óscar Wilde
15-10-90
Querido Diario:
Hoy fui al colegio fue un dia alucinante. Estabamos en clase aciendo divisiones y multiplicasiones y sono la alarma la que no es la de los temblores. Mi carpeta esta atras de la de Alicia. Alicia es muy bonita y la quiero mucho. Bueno sono la alarma la que no es la de los temblores y la Miss Adelina serró las puertas con llave y nosotras nos metimos habajo de las carpetas. Alicia siempre se asusta cuando suena la alarma la que no es la de los temblores. A mi me gusta la verdad. Es como jugar a las escondidas pero adentro de la clase. Alicia se asusta no se porque pero me da risa cuando se asusta porque arruga la nariz. Alicia tambien tiene una peca habajo del hojo que se arruga. Es gracioso! Bueno habajo de la carpeta le conte a Alicia que me abian mandado huevo duro en la lonchera. Ella me dijo puaj y que era una hapestosa y que nunca jugaria conmigo. Alicia no es mi amiga pero yo siempre quiero jugar con ella. No me abla pero me a pedido prestado un lapis. Todabia no me lo debuelve y creo que lo voy a nesesitar porque todabia no me dejan escribir con lapisero en mis cuadernos. Alicia es bien linda. Ella usa cola de caballo. Su pelo es negro y me gusta jalarselo para molestarla. Ademas siempre lleva yackses al colegio pero juega con Mariana, Carla y Maria Pia conmigo no. A mi no me gusta jugar yackses porque no me sale la doble palmada con pasada. Tambien juegan a la mamá y a el papá. Alicia siempre es la mamá. Yo quiero jugar a el papá con ella porque ella siempre le da un beso a el papá antes de irse a trabajar. A ella nunca se le acaban los besos como a mi. Yo los tengo que sacar de habajo de mi cama y guardarlos para tener cuando Alicia me deje ser el papá. La miss Adelina es nuestra tutora. Estamos en 2-B y ella siempre sierra la puerta con llave cuando suena la alarma la que no es la de los temblores. Se supone que nadie puede entrar cuando la Miss Adelina sierra pero hoy unos señores hicieron trampa porque empujaron la puerta y se metieron. A mi me parecio raro a Alicia tambien. Alicia se asusto mas sobretodo cuando los señores entraron con mascara y dijeron que eran amigos de Tupac Amaru. Ese el que jalaron de las estremidades con caballos. Me gusta la historia del Perú los quizs que toma la Miss Adelina siempre estan regalados. Alicia se puso blanca y me hagarro con su mano y me dijo que no la soltara. Las manos de Alicia son muy chiquitas y muy blancas. Yo me senti bien. Alicia nunca me abia hagarrado de la mano. Yo la hagarre fuerte. Los señores con mascara se asercaron y Alicia tuvo que soltarme. Bueno ella grito y lloro y yo sali de habajo de la carpeta y le dije al señor con mascara que no iciera gritar o llorar a Alicia porque era muy bonita y se veia fea cuando gritaba o lloraba. El señor con mascara me enseño su pistolota y me dijo que si me cayaba me la prestaba. Al final no me la presto. Me cae antipatico. Alicia se fue con el y siguio llorando no se porque. La Miss Adelina no dijo nada. Le habrio la puerta a los señores y se fueron. Creo que Alicia se puso picona porque la encontraron y perdio. Por eso lloraba seguro. Alicia es muy bonita pero muy picona. Me gusto hoy dia. La pase muy bien Alicia me hagarro de la mano y yo creo que mañana querra jugar a los yackses conmigo o a el papá y a la mamá. Pero seria mas lindo que mañana los señores regresaran para que me prestaran su pistolota y para que Alicia se asuste y me hagarre de la mano denuevo.
Valeria Jennifer Thorndike
Escritora Chilena
Poesía de colaboradoras de Lesplanet.com
No hubo duelo más anunciado
A Norma L. M.
Tu muerte la viví desde que te conocí.
Un duelo… no hubo duelo más anunciado.
La ternura que con la que llegaste
me prometió tanto.
Todo aquello que no iba a ser.
Hoy no me derramo en llanto
porque ya te he llorado tanto.
Te lloré cuando supe que tu deseo estaría repartido en dos
Aquella parte que jamás yo podría darte,
Aquella tu vida soñada que yo jamás podría darte,
Una parte de mi ilusión por ti se fue
cuando confirmaste eso:
vagina y pené, dos lugares en el mundo irreconciliables
entre dos mujeres… pensé…
A partir de entonces busqué
afanosa mi razón de quererte.
Cuánto te quería, ¿te quería realmente?
Renuncié a ti cuando tus andanzas te acercaban a mí
Y tú me mantenías lo más lejos que podías.
Mi voluntad minaba… era tu miedo lo que me alejaba.
¿No era suficiente amor para ti?
No era suficiente tu amor por mí.
Y es que después de algunos años de haber aceptado esa "yo";
de haber aceptado que mi amor de mujer por otras mujeres simplemente es;
el encierro, la angustia, el dolor de ocultar lo que una es
Ya no tiene razón de ser… es tan poco su peso
que no lo puedo comprender en otros,
ese miedo ya no lo entiendo.
Y lloro, está bien, lloro, sigo llorando dejarte.
La distancia, me repito, ¡la distancia otra vez no!
La distancia no fue… fue mi inexistencia en tu vida.
Merezco más…
Merezco ser aquella que por su amor estés dispuesta
a un universo.
No merezco a alguien mejor, te equivocas;
pero sirve bien a tu justificación para dejarme ir.
Merezco que alguien me quiera lo suficiente para
no dejarme ir, para decirme “quédate”,
para decirme “te quiero en mi vida”
para decirme “te quiero”
para decirme “te amo”
para decirme “ya no puedo estar sin ti”
para decirme “hoy no te puedo ver, pero no poder verte me parte el espíritu”
Merezco que alguien me tenga en sí misma como lo más bello que puede haber.
No merezco a alguien mejor, te equivocas;
Merezco algo mejor de ti…
No es que merezca a alguien que no tenga miedo
Merezco que alguien luche de a un paso a la vez contra ese miedo.
He llorado varias veces por ti, por lo que no puedo tener de ti y
por lo que no puedes ser para mí, he llorado
porque te lo pedía y no me lo dabas.
He llorado porque lo que necesitaba
tenía que pedírtelo todas y cada una de las veces.
He llorado, porque mi llanto no llega a ti.
He llorado porque en tu corazón no me albergas.
Porque frente a ti voy y vengo y tú
apenas vislumbras mi figura.
Mi corazón arde, se vuelve frío, mi piel se enciende
mi duda por tu amor crece
y tú apenas vislumbras mi figura.
He llorado porque sé que mañana no estarás,
Porque de todas y todos a los que has querido
Seré yo a la única a quién no regresarás.
Lloro del temor que tendré de no haberte logrado.
Lloro del dolor de la imposibilidad que tú y yo fuimos
Que no cesará…
Lloraré aún de tus besos, tu boca, tus ojos mirándome
Tú tibieza en mi abrazo
Tu cuerpo entregándose
de todo eso que no tendré nunca.
De que no te tendré nunca.
Lloraré por lo que no fuimos,
porque no fuiste la idea que tenía de las dos.
No lloraré por ti porque a pesar de que llegaste espléndida
Nunca sentí poderte tener plena,
lloraré entonces porque nunca te tuve en sí.
Me he dado cuenta que en el amor soy un soliloquio.
A ti preciosa, poco te pude escuchar.
O tú no me hablabas o yo no pude escucharte
Escuchar la naturaleza de tu amor por mí…
Me muerdo los labios
Me amarro los dedos,
Sujeto mis manos
para no
pedirte
que me pidas que regrese…
Laura Cruzher
5-abril-2010
Poesía de colaboradoras de Lesplanet.com
Fatima Silva
Madre tú querías una hija…
que siguiera el camino trazado de la sociedad,
sin embargo yo decidí hacer mi propio caminar,
Madre tú querías una hija…
que encontrara un príncipe azul para desposar,
sin embargo yo buscaba un amor de verdad,
Madre tú querías una hija…
que fuera una bella princesa al bailar,
sin embargo yo decidí ser guerrera y danzar,
Madre tú querías una hija…
que vistiera un hermoso vestido blanco de novia,
sin embargo yo quise vestir los colores del arcoíris,
Madre tú querías una hija…
que tuviera muchos hijos para cuidar y educar,
sin embargo yo decidí cuidar otros seres vivos,
Madre tú querías una hija…
que fuera heterosexual como las demás,
sin embargo yo sabía que era especial,
Madre tú querías una hija…
que caminara de la mano con un hombre,
sin embargo yo elegí la mano de una mujer,
Madre tú querías una hija…
Aquí está tu hija que te ama y no pidió una madre distinta,
solo pidió una madre que la comprendiera y amara, sin condicionar su forma de amar.
Fatima Silva
Jennifer Thorndike
Cuento Temática lésbica Cuento: Porcelana
Escritora chilena
Me distraes. Estoy afeitándome las piernas y me he cortado las rodillas con la máquina. Me distraes, sí, me distraes. Solo puedo mirarte a través de la puerta del baño que he dejado entre abierta a propósito. Tú también me observas. Tus ojos parecen inertes, fijos en mi desnudez. Tu cuerpo completamente inmóvil. Pareces disfrutarlo. Estás sentada en el sillón de siempre. Tus piernas no llegan al suelo, me da risa. Es que siempre fuiste pequeña, mucho más que yo. Pero eso nunca importó. ¿Qué importaban nuestras diferencias si desde que nos conocimos, no pudimos dejar de observarnos? ¿Lo recuerdas? Yo tartamudeé un "eres hermosa", tú sostuviste la mirada. Parecías haber caído bajo un encantamiento o sentiste el chispazo. Sí, ese chispazo que nos dejó solas, que hizo que ignoraras a todos los demás y te concentraras en mí. Me seguiste, me buscaste. Entonces no pude dejarte. Te di un beso en la mejilla y decidí que serías mía. ¡Ay, serías mía! ¡Ay! Me he vuelto a cortar. Una gota de sangre se desliza por mi pierna hasta manchar la toalla. ¿La viste? Claro, tú siempre atenta, observadora, no has cambiado nada desde que te traje. Recuerdo ese día también. Te tomé entre mis brazos, olí tu cabello, te llené de regalos. ¡Fui tan predecible! Tú abriste los ojos completamente y su vacío se llenó de esa ternura que solo yo puedo ver. Sí, pequeña, para los demás siempre fuiste demasiado fría, demasiado silenciosa. Para los demás estabas muerta. Pero para mí siempre fuiste distinta, sobre todo cuando metía mis manos dentro de las blondas de tu vestido porque las tenía frías, más frías que la piel de tu pecho o los pliegues de tu entrepierna que tanto me gustaban. Y tú sonriente, siempre sonriente, me dejabas explorarte. Nunca borraste esa sonrisa de tus labios, pequeña, por más extrañas que parecieran mis caricias o más estúpidas sonaran mis excusas para poder tocarte.
Ahora me miras con esa misma sonrisa imborrable y esos ojos que parecen cristales en donde todo se refleja: nosotras, nuestra realidad, nuestros encuentros y también, nuestra despedida. Sonríes, parece que no eres consciente de lo que va a suceder cuando termine de vestirme y escuche su voz recordándome que debes partir. Argumenta, la muy ilusa, que soy demasiado grande para que continúes a mi lado. No la entiendo, tú siempre fuiste mucho más pequeña que yo, pero eso nunca fue un problema. Todo es cuestión de acomodarse, de sentirse, de quererse sin que nadie se dé cuenta, pensé y siempre fue así. Ahora me observas sin hablar y yo sigo cortándome las rodillas porque me distraes.
Pequeña, pequeña. ¿Sabes? Me conquistaste cuando, sentada al filo de mi cama con las piernas ligeramente abiertas, dijiste en voz alta "quieres jugar conmigo" y yo, sin saber qué responder, te besé en esos labios tan rosados que tienes. Tú, aún mirándome, susurraste después de varios "mmms" que no pensabas cerrar los ojos como yo porque te hacía gracia ver la cara de idiota que ponía cuando jugaba a besarte. Ay, para ti besar siempre fue un juego, pequeña, como poner la mesa para tomar el té, como maquillarnos con los cosméticos de mi mamá, como desnudarte y dejarte acariciar mientras te cambiaba el vestido para salir a pasear o como cuando me decías casi gritando "eres linda, no dejes de jugar conmigo" cada vez que te apretaba la barriga para hacerte cosquillas. Y siempre sonreías, pequeña, porque nunca has podido borrar esa sonrisa que ahora mantienes como si no supieras lo que va a ocurrir.
Espera, no te muevas. Me pongo la bata, me acercó a ti con las rodillas cortadas por la máquina de afeitar. Me siento a tu lado, te acomodo el cabello que se te ha despeinado un poco, te ajusto la cinta. Siempre te he cuidado, siempre me he preocupado por ti. Ella, la que dice que soy muy grande para ti, no comprende que nadie va a cuidarte como yo te cuido. Nadie sabe cómo cepillar esos rizos para que no se deshagan, nadie sabe que te gusta hasta que planchen tu calzón bombacho, nadie sabe que prefieres las cintas de terciopelo a las de seda. Seguro te tratarán mal, no consentirán tus caprichos. Tú guardas silencio, estás fría al tacto como siempre. Sonríes, me he acostumbrado a tu sonrisa, pero hoy me duele. Me abro un poco la bata, lo notas. Tu manito se cuela entre mis piernas. Te veo, tienes los ojos completamente abiertos para ver mi cara de idiota cuando llegue al orgasmo. Acaricias con delicadeza, suspiro. Acercas tus labios, gimo. Gracias por todos los orgasmos, pequeña hermosa, gracias y perdóname porque nunca fui tan buena como tú, porque a pesar de conocer cada milímetro de tu cuerpo, nunca fui capaz de hacerte decir más que ese "eres linda, no dejes de jugar conmigo" mientras lo acariciaba. Sonríes, me miras nuevamente. Me acerco a tu boca, te beso. Huele a mí, pequeña, huele a mí desde el día que nos descubrimos en la cama desnudas, solas y completamente libres. ¡Ay, cuando tu sonrisa no me dolía tanto como ahora! Continúas, aceleras y yo termino una vez más. Tú sonríes. Te abrazo, temo que ella venga y me separe de ti. No entiendo cómo esto de ser más grande que tú se ha convertido en un problema.
Sigues sonriendo y comienzo a odiarte, no puedo borrar la sonrisa de tu cara a pesar de que te digo las cosas más tristes que se me ocurren. Te alejo, me miras con frialdad. Me levanto del sillón, escucho sus pasos, su voz… ¿Ya vas a bajar? Se nos hace tarde… ¡No quiero!, te digo. Espero verte llorar, pero no, tú conservas tu sonrisa intacta. Te acaricio la mejilla, tu piel se siente más fría que nunca, tus ojos vuelven a estar vacíos. Te odio, te reclamo. Tú guardas silencio. Te agarro de la cintura, te levanto. Ser más grande que tú tiene sus ventajas. Te empujo contra la pared y comienzo a darte golpes contra ella. No dices nada, no haces nada. Te quiebras, parece que tu cabeza se ha partido en dos. Tus ojos salen de su órbita, tu cabello se alborota, tu cinta se desata. Tus brazos se agitan, se rompen. Lo mismo pasa con tus piernas. Pequeños pedacitos de porcelana comienzan a caer al suelo. Pero conservas tu sonrisa, tu estúpida sonrisa que ahora detesto. Te dejo caer y terminas de romperte. Me arrodillo a tu lado y es tu sonrisa, que no se ha quebrado con los golpes, la que esta vez corta mi rodilla.
Ella sube, te ve en el suelo, grita. Yo la miro, la odio. Todo ha sido su culpa… Tan bonita que era, ¿por qué has hecho esto? ¡Alguien más pequeña que tú pudo conservarla!... ¡Porque no quiero que sea de nadie más!… Siempre has sido una egoísta. Vámonos de una vez, ¡apúrate! No olvides bajar las bolsas con las otras cosas… Ella no entiende, pero tú sí. Recojo el pedazo de porcelana. Vuelves a sonreírme, aunque nunca dejaste de hacerlo.